dimarts, 28 d’abril del 2026

El viento de la Luna




Podria dir que d'Antonio Muñoz Molina m'atrau més la manera de narrar que les històries en sí
, però seria del tot inexacte, perquè si bé l'estil m'atrapa des de la primera línia, les històries sovint em deixen amb la boca oberta.

I dit això, parlem del relat des de la cabina d'una nau espacial, gairebé com una metàfora del que serà la resta de la història:
A tu derecha y a tu izquierda están los otros dos viajeros, tan rígidos como tú en el interior de sus trajes y de sus escafandras, tendidos en la misma posición, atados por los mismos cinturones elásticos y cepos de titanio, encerrados contigo en el espacio cónico de una cámara rica en oxígeno y llena de cables, interruptores…

I coneixem a un destacat protagonista:
He coleccionado revistas y recortado fotografías en color de los tres viajes que han precedido al del Apolo XI y conozco de memoria los nombres de los astronautas.

I ens transportem a aquells anys ja llunyans, amb els primers televisors que només podien permetre's els afortunats amb un poder adquisitiu esplaiat o els que entraven en el llarg i costós pagament a terminis. 
A nosotros, los vecinos de enfrente, la mujer de Baltasar nos invitaba de vez en cuando a su casa a ver la televisión.
(...)
Veíamos películas, veíamos concursos, veíamos sesiones de payasos, veíamos melodramas teatrales, veíamos noticiarios, veíamos partidos de futbol y corridas de toros…
(...)
Miraban la televisión y se sentían mirados, vigilados, hechizados por ella. 

I el nostre estimat protagonista segueix evocant la seva infantesa:
En las escuelas gratuitas a las que íbamos los hijos de los campesinos, de los tenderos y de los hortelanos nadie sabía que para hacer ejercicio hubiera que ponerse zapatillas especiales y calcetas de lana blanca, y como nadie había estado jamás en la playa ni se había bañado nunca en una piscina tampoco teníamos una idea clara de lo que pudiera ser un bañador.
(...)
Hasta ahora yo había vivido sólo entre personas que de un modo u otro me eran familiares y en espacios de cálida y permanente protección. (…) Y ahora, de golpe, sin que yo me diera cuenta, de un día para otro, todo ha sido trastornado, mi cara, mi cuerpo, mi conciencia ahora angustiada de culpas y deseos, el mundo en el que vivo, el colegio sombrío al que llego todas las semanas como si ingresara en una prisión o en un cuartel, la humillación del miedo a las bofetadas de los curas y a las amenazas de los alumnos mayores…
(...)
Algunos vecinos ya no sacan las sillas para la tertulia, porque prefieren quedarse viendo sus televisores recién adquiridos.

I les cabòries de l'adolescència:
No sé nada del pasado ni me importa mucho pero percibo su peso inmenso de plomo, la fuerza abrumadora de su gravedad, como la que sentiría un astronauta en un planeta con una masa mucho mayor que la de la Tierra.
(...)
Vivo en un mundo, en una ciudad, donde abundan los ciegos, los cojos, los mancos, supervivientes de la guerra y de los años del hambre, mutilados en las batallas o en los bombardeos, heridos por la viruela, por la tiña, por la poliomielitis, despojos del tiempo que está más allá de la frontera de sombra que divide el presente del pasado, como la que separa en las fotografías de la Tierra tomadas desde el espacio el día de la noche.
(...)
Nada está quieto, y menos que nada mi cabeza sin sosiego, excitada por el calor de la noche y por el insomnio, por las percepciones excesivamente agudas de los sentidos.

I els qui hem viscut la postguerra i els qui hem patit alguns sermons apocalíptics, les mancances i suspicàcies per pertànyer al bàndol dels perdedors, ens sentim identificats amb moltes de les reflexions de l'autor:
Mi padre no se fía del padre Peter ni de ningún cura ni de nadie que vista uniforme o hábito o pertenezca a alguna organización, todas las cuales le parecen detestables.
(...)
Si yo voy al Cielo y mi padre o mi madre o alguien muy querido por mi van al Infierno, ¿cómo podré disfrutar de la felicidad eterna, sabiendo que ellos sufren y que van a seguir haciéndolo por toda la Eternidad?

El protagonista, es refugia sovint en els llibres cercant veritats o fantasies, i en el seu cas, somiant en el que representaria trepitjar la lluna:
Vivo escondiéndome, refugiado en los libros, y en las noticias sobre el viaje del Apolo XI. Aguardo con impaciencia los boletines horarios de la radio y los telediarios en los que se ven imágenes borrosas de los astronautas.
(...)
Los libros que más me gustan tratan de gente que se esconde y de gente que huye, y en ellos abundan las máquinas confortables y herméticas que permiten alejarse del mundo conocido y a la vez preservar un espacio tan íntimo como el de una habitación a salvo de perseguidores o invasores. (…) Para ser quien imagino que soy o aquel en quien quisiera convertirme tengo que huir i tengo que esconderme.

Ja he avançat que m'he sentit identificada en molts aspectes a mesura que m'anava endinsant en el relat. Jo també recollia retalls de diaris amb temes variats, que ara he tornat a recordar. Mai de princeses ni aquells primers relats "roses" que mai no m'han interessat, sinó de llibres i descobriments arqueològics fascinada per les tombes egípcies, tant lluny i inabastables:
Atesoro recortes, datos y palabras, refugiado en mi habitación, en lo más alto de la casa, como si viviera en un faro o en un observatorio astronómico, yo solo.
(...)
Lo que más me importa sucede en las páginas de un libro o en un punto del espacio situado a casi cuatrocientos mil quilómetros de aquí, en la órbita de la Luna.
(...)
Hablan de lo sucedido hace treinta años como si hubiera pasado ayer mismo y como si algo pudiera aún ser corregido.

El protagonista rememora la seva vida en el que s'entén una petita localitat. Tant li fa, en una gran ciutat, com Barcelona, les barriades no deixaven de ser petits pobles on la vida transcorria entre penes i treballs, on se sentia el fred de l'hivern que es tractava d'apaivagar amb algun rònec braser: 
El frío del invierno es una invasión misteriosa que se cuela bajo las puertas y entre los postigos mal ajustados y avanza gradualmente por las habitaciones y los pasillos a oscuras, que sube invisible por las escaleras y se extiende sobre cada superficie con un cerco afilado…
(...)
Escaparás de él, como escondiéndote en lo más hondo y más oscuro de una madriguera, pero se quedará esperando mientras duermes y en el silencio de tu cuarto irá creciendo minuto a minuto, y cuando te despiertes traspasará con sus aristas invisibles de hielo todo el espacio de la habitación.

I val a dir, que la vida al camp tenia un afegit dur com era el treball amb les mans de tothom, dones i nens inclosos, que sempre eren necessàries:
Me da envidia de mi hermana, que sólo tiene siete años y puede seguir durmiendo, que se levantará tarde y se pasará el día con mi abuela en la casa silenciosa o saldrá a jugar con sus amigas a la plaza más sosegada que nunca.
(...)
En vísperas de las vacaciones yo soy el único que trabajará en el campo desde el día siguiente, y no en la huerta de mi padre, sino a cambio de un jornal, en la cuadrilla de aceituneros de un propietario rico que tiene varios miles de olivos.
(...)
Las mujeres y los niños ganan la mitad de jornal que los hombres. Pero ése es el único trabajo que a ellas les está permitido hacer fuera de la casa.
(...)
Yo avanzo de rodillas, siempre al lado de mi madre, fijándome en la velocidad con que ellas recogen aceitunas con las dos manos. (…) Yo soy mucho más lento que ella, se me forman padrastros dolorosos, se me rompen las uñas, recojo aceitunas y al poco se me caen de las manos, o voy a tirarlas a la espuerta y lo hago con tan mala puntería que caen fuera.
(...)
Voy tan cansado que arrastro los pies y se me cierran los ojos. Me duele todo.


He dejado casi de leer novelas 
al mismo tiempo que dejaba de ir a misa todos los domingos, 
de confesar mis pecados 
y de escuchar los consejos del padre Peter. 
(...)
Qué sueña alguien que se ha dormido 
en un módulo espacial posado sobre la Luna. 
(...)
Dónde está el límite del Universo, y qué hay más allá. 

I la lluna seguia allà dalt, inabastable.


 

 

 

El viento de la luna
Antonio Muñoz Molina
315 páginas

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