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dimarts, 28 d’abril del 2026

El viento de la Luna




Podria dir que d'Antonio Muñoz Molina m'atrau més la manera de narrar que les històries en sí
, però seria del tot inexacte, perquè si bé l'estil m'atrapa des de la primera línia, les històries sovint em deixen amb la boca oberta.

I dit això, parlem del relat des de la cabina d'una nau espacial, gairebé com una metàfora del que serà la resta de la història:
A tu derecha y a tu izquierda están los otros dos viajeros, tan rígidos como tú en el interior de sus trajes y de sus escafandras, tendidos en la misma posición, atados por los mismos cinturones elásticos y cepos de titanio, encerrados contigo en el espacio cónico de una cámara rica en oxígeno y llena de cables, interruptores…

I coneixem a un destacat protagonista:
He coleccionado revistas y recortado fotografías en color de los tres viajes que han precedido al del Apolo XI y conozco de memoria los nombres de los astronautas.

I ens transportem a aquells anys ja llunyans, amb els primers televisors que només podien permetre's els afortunats amb un poder adquisitiu esplaiat o els que entraven en el llarg i costós pagament a terminis. 
A nosotros, los vecinos de enfrente, la mujer de Baltasar nos invitaba de vez en cuando a su casa a ver la televisión.
(...)
Veíamos películas, veíamos concursos, veíamos sesiones de payasos, veíamos melodramas teatrales, veíamos noticiarios, veíamos partidos de futbol y corridas de toros…
(...)
Miraban la televisión y se sentían mirados, vigilados, hechizados por ella. 

I el nostre estimat protagonista segueix evocant la seva infantesa:
En las escuelas gratuitas a las que íbamos los hijos de los campesinos, de los tenderos y de los hortelanos nadie sabía que para hacer ejercicio hubiera que ponerse zapatillas especiales y calcetas de lana blanca, y como nadie había estado jamás en la playa ni se había bañado nunca en una piscina tampoco teníamos una idea clara de lo que pudiera ser un bañador.
(...)
Hasta ahora yo había vivido sólo entre personas que de un modo u otro me eran familiares y en espacios de cálida y permanente protección. (…) Y ahora, de golpe, sin que yo me diera cuenta, de un día para otro, todo ha sido trastornado, mi cara, mi cuerpo, mi conciencia ahora angustiada de culpas y deseos, el mundo en el que vivo, el colegio sombrío al que llego todas las semanas como si ingresara en una prisión o en un cuartel, la humillación del miedo a las bofetadas de los curas y a las amenazas de los alumnos mayores…
(...)
Algunos vecinos ya no sacan las sillas para la tertulia, porque prefieren quedarse viendo sus televisores recién adquiridos.

I les cabòries de l'adolescència:
No sé nada del pasado ni me importa mucho pero percibo su peso inmenso de plomo, la fuerza abrumadora de su gravedad, como la que sentiría un astronauta en un planeta con una masa mucho mayor que la de la Tierra.
(...)
Vivo en un mundo, en una ciudad, donde abundan los ciegos, los cojos, los mancos, supervivientes de la guerra y de los años del hambre, mutilados en las batallas o en los bombardeos, heridos por la viruela, por la tiña, por la poliomielitis, despojos del tiempo que está más allá de la frontera de sombra que divide el presente del pasado, como la que separa en las fotografías de la Tierra tomadas desde el espacio el día de la noche.
(...)
Nada está quieto, y menos que nada mi cabeza sin sosiego, excitada por el calor de la noche y por el insomnio, por las percepciones excesivamente agudas de los sentidos.

I els qui hem viscut la postguerra i els qui hem patit alguns sermons apocalíptics, les mancances i suspicàcies per pertànyer al bàndol dels perdedors, ens sentim identificats amb moltes de les reflexions de l'autor:
Mi padre no se fía del padre Peter ni de ningún cura ni de nadie que vista uniforme o hábito o pertenezca a alguna organización, todas las cuales le parecen detestables.
(...)
Si yo voy al Cielo y mi padre o mi madre o alguien muy querido por mi van al Infierno, ¿cómo podré disfrutar de la felicidad eterna, sabiendo que ellos sufren y que van a seguir haciéndolo por toda la Eternidad?

El protagonista, es refugia sovint en els llibres cercant veritats o fantasies, i en el seu cas, somiant en el que representaria trepitjar la lluna:
Vivo escondiéndome, refugiado en los libros, y en las noticias sobre el viaje del Apolo XI. Aguardo con impaciencia los boletines horarios de la radio y los telediarios en los que se ven imágenes borrosas de los astronautas.
(...)
Los libros que más me gustan tratan de gente que se esconde y de gente que huye, y en ellos abundan las máquinas confortables y herméticas que permiten alejarse del mundo conocido y a la vez preservar un espacio tan íntimo como el de una habitación a salvo de perseguidores o invasores. (…) Para ser quien imagino que soy o aquel en quien quisiera convertirme tengo que huir i tengo que esconderme.

Ja he avançat que m'he sentit identificada en molts aspectes a mesura que m'anava endinsant en el relat. Jo també recollia retalls de diaris amb temes variats, que ara he tornat a recordar. Mai de princeses ni aquells primers relats "roses" que mai no m'han interessat, sinó de llibres i descobriments arqueològics fascinada per les tombes egípcies, tant lluny i inabastables:
Atesoro recortes, datos y palabras, refugiado en mi habitación, en lo más alto de la casa, como si viviera en un faro o en un observatorio astronómico, yo solo.
(...)
Lo que más me importa sucede en las páginas de un libro o en un punto del espacio situado a casi cuatrocientos mil quilómetros de aquí, en la órbita de la Luna.
(...)
Hablan de lo sucedido hace treinta años como si hubiera pasado ayer mismo y como si algo pudiera aún ser corregido.

El protagonista rememora la seva vida en el que s'entén una petita localitat. Tant li fa, en una gran ciutat, com Barcelona, les barriades no deixaven de ser petits pobles on la vida transcorria entre penes i treballs, on se sentia el fred de l'hivern que es tractava d'apaivagar amb algun rònec braser: 
El frío del invierno es una invasión misteriosa que se cuela bajo las puertas y entre los postigos mal ajustados y avanza gradualmente por las habitaciones y los pasillos a oscuras, que sube invisible por las escaleras y se extiende sobre cada superficie con un cerco afilado…
(...)
Escaparás de él, como escondiéndote en lo más hondo y más oscuro de una madriguera, pero se quedará esperando mientras duermes y en el silencio de tu cuarto irá creciendo minuto a minuto, y cuando te despiertes traspasará con sus aristas invisibles de hielo todo el espacio de la habitación.

I val a dir, que la vida al camp tenia un afegit dur com era el treball amb les mans de tothom, dones i nens inclosos, que sempre eren necessàries:
Me da envidia de mi hermana, que sólo tiene siete años y puede seguir durmiendo, que se levantará tarde y se pasará el día con mi abuela en la casa silenciosa o saldrá a jugar con sus amigas a la plaza más sosegada que nunca.
(...)
En vísperas de las vacaciones yo soy el único que trabajará en el campo desde el día siguiente, y no en la huerta de mi padre, sino a cambio de un jornal, en la cuadrilla de aceituneros de un propietario rico que tiene varios miles de olivos.
(...)
Las mujeres y los niños ganan la mitad de jornal que los hombres. Pero ése es el único trabajo que a ellas les está permitido hacer fuera de la casa.
(...)
Yo avanzo de rodillas, siempre al lado de mi madre, fijándome en la velocidad con que ellas recogen aceitunas con las dos manos. (…) Yo soy mucho más lento que ella, se me forman padrastros dolorosos, se me rompen las uñas, recojo aceitunas y al poco se me caen de las manos, o voy a tirarlas a la espuerta y lo hago con tan mala puntería que caen fuera.
(...)
Voy tan cansado que arrastro los pies y se me cierran los ojos. Me duele todo.


He dejado casi de leer novelas 
al mismo tiempo que dejaba de ir a misa todos los domingos, 
de confesar mis pecados 
y de escuchar los consejos del padre Peter. 
(...)
Qué sueña alguien que se ha dormido 
en un módulo espacial posado sobre la Luna. 
(...)
Dónde está el límite del Universo, y qué hay más allá. 

I la lluna seguia allà dalt, inabastable.


 

 

 

El viento de la luna
Antonio Muñoz Molina
315 páginas

dimarts, 10 de febrer del 2026

Beltenebros

Unas veces huían sin saber de quién
Y otras esperaban sin saber a quién.
Cervantes, Don Quijote, II,LXI


El Catllaràs


Ens situem a Madrid, en els temps foscos del franquisme i els protagonistes, marginals, podríem trobar-los entre els perdedors de la guerra, i possiblement molt més:
Vine a Madrid para matar a un hombre a quien no había avisto nunca. 
Alfredo Sánchez, Andrade, Roldán Andrade, ése había sido su nombre en los últimos años y con él moriría.
(...)
Yo era nadie, un muerto prematuro que todavía no sabe lo que es, una sobra que cruzaba ciudades y ocupaba en los hoteles habitaciones desiertas, leyendo, cuando se desvelaba, las instrucciones a seguir en el caso de un incendio. 

No és el primer cop que rep un encàrrec d'aquestes característiques::
Muchos años atrás yo había ido a España para ejecutar a un traidor.

Res ha canviat, quan es tracta d'executar a un suposat traïdor:
Me dieron su foto y un sobre cerrado que contenía el pasaporte que él estaba esperando para poder huir y un fajo de extraños billetes españoles. Ése era el cebo, el pasaporte y el dinero que él había pedido.
(...)
Yo fingía la ira con el mismo celo con que sabía imitar la serenidad o la decencia, con la pericia en el detalle de quien falsifica un documento secundario, una firma, para obtener con mezquindad una ganancia irelevante.
(...)
Cuando ellos me llamaban, yo me iba y regresaba sin explicación y algunas veces sin aviso, inventando mentiras razonables.

Poca cosa necessita l'enviat, acostuma a seguir les indicacions, (ordres potser?) a ulls clucs:
Se obstinaban en seguir usando periódicos como contraseña, a pesar de que no había manera más incierta de suscitar el reconocimiento.
(...)
Esta vez yo no quería dilaciones ni treguas, sólo llegar allí y hacer no necesario y volver a mi casa en el primer avión y no acordarme de nada ni regresar nunca.
(...)
Dejaría la pistola en el mismo lugar donde la había encontrado. (…) Unos pasos muy lentos ascendían por la escalera de caracol.

I a partir d'aquest punt, l'autor en ofereix una descripció detallada, gairebé segon a segon, de tota l'acció: 
Yo no veía nada y lo escuchaba todo, hasta los movimientos de las manos.
(...)
Cuando se quedó solo no encendió la linterna. (…) Para no desvanecerme apreté los párpados hasta que me dolieron las cuencas de los ojos.
(...)
Al salir llevaba la pistola en la mano, pero no había nadie en las proximidades del almacén, ni en las calles de tapias bajas y pequeñas acacias por las que volví a la estación.

I com si d'un mal son es tractés, una trobada inesperada, un somni? Perquè, no pot ser possible!:
De repente la ciudad era otra, más dilatada y silenciosa. 
(...)
Era imposible que no hubiera cambiado, pero era más imposible todavía que ella, la Rebeca Osorio que yo conocí, estuviera cantando vestida de Rita Hayworth en un club nocturno, transfigurada y fugitiva de sí misma, moviendo con un frío impudor las caderas al ritmo suave y creciente de un bongó.
(...)
Cuando entré en el camerino la muchacha se había vuelto rápidamente hacia mí, pero no era yo quien ella esperaba. (…) Seguía siendo casi idéntica a Rebeca Osorio, pero ya no era ella, sino un borrador inexacto.

Podeu comptar que la trama continua, i es recargola i s'embolica, però m'avanço al final:
 Ella, la falsa Rebeca Osorio, era más joven y también más débil que la otra y estaba hecha misteriosamente de deseo y espanto.
(...)
Olvidé su cara y su nombre, pero me costó años de insomnio no seguir viendo en todas partes los ojos de Rebeca Osorio.
(...)
Dejó el bolso y el chal encima de la cama con la determinación de quien se dispone a cumplir una tarea breve y enojosa y siguió mirándome con los brazos cruzados. Ahora no la deseaba. La tenía al alcance de mi mano y era como una figura sin volumen, aparecida en un espejo. 

L'encàrrec s'ha de complir, sense importar sentiments ni recances. Malgrat la fonamentada sospita que haurà d'acabar amb la vida d'un innocent.
I és que la missió té un principi i un final i caldrà resoldre-ho sense dubtar:
Beltenebros. Así había elegido llamarse el traidor de Madrid. (…) Incluso cuando le disparé a la cara supe que seguía siendo uno de los míos.
(...)
Los efectos del amor o de la ternura son fugaces, pero los del error, los de un solo error, no se acaban nunca.

Tot plegat, un xic massa intricat i repetitiu, això sí, amb unes descripcions meticuloses i acurades que a voltes et deixen gairebé sense respiració. Una història en què a tots plegats els hem de considerar perdedors no ja, que també, de la guerra, sinó de les seves vides posteriors:
No me siguieron cuando salí del bar.
(...)
Imaginé el aeropuerto como un lugar muy lejano, con altos ventanales iluminados.
(...)
Di unos pasos y tuve miedo de perder el conocimiento. (…) Tardé en moverme. Me había herido un tobillo. 



El Catllaràs

Yo nunca he vivido en el mismo mundo que tu 
porque sólo puedo ver con claridad cuando vosotros estáis ciegos. 
Yo oigo lo que vosotros no podéis oír 
y sé lo que ignoráis. 

 

 

Beltenebros
Antonio Muñoz Molina
253 páginas

dissabte, 27 de desembre del 2025

No te veré morir



He llegit algun comentari en el sentit que és un relat massa llarg, molt dens... i en efecte, l'autor en aquest i d'altres relats s'estén en descripcions i consideracions que poden resultar encantadors o molestos. Jo em trobo entre els qui els consideren tan encantadors, que fins i tot em puc oblidar del sentit del relat per gaudir senzillament de la lectura, de les frases, del divagar, però entenc que hi hagi qui tot plegat li pugui resultar embafador. 
I sense més, m'endinso en el contingut, i ho faig, segons el meu costum, donant salts en el contingut per no fer una publicació massa llarga o espessa.

L'argument? 
Basat en la memòria del que va ser i es va estroncar, del que ja no podrà ser, però que en el record es manté viu.
I quelcom més.

El protagonista:
Un hombre acostumbrado a moverse por los pisos ejecutivos de la sedes de mancos internacionales y despachos de abogados y por las salas de reuniones de los “boards” de fundaciones culturales.

Quan el coneixem, ja ancià i cansat, no sembla passar pel seu millor moment vital, tot i que els records es tornen vius:
Ahora que no se sentía ni de este lado ni del otro, flotando sin esfuerzo en una doble extranjería, americano a disgusto en España y español resabiado y escéptico en Estados Unidos. (…) Ni siquiera en esta mañana en la que se estaba arreglando como para una cita en los años ceremoniosos de su primera juventud.
(...)
Un galán cauteloso, algo anacrónico, ligeramente envarado, en esas calles sombreadas de acacias del barrio de Salamanca.
(...)
Tal como ella lo veía, tan excitado por el deseo como consciente de quién era de verdad.
(...)
No diciendo nunca lo que estaban a punto de decir.

La història d'amor va ser incommensurable i el record es manté viu:
Adán y Eva adúlteros en un dormitorio bien decorado del barrio de Salamanca, desnudos a una hora en la que ya era de noche pero continuaban los ruidos de la actividad diurna. 
(…) 
Adriana Zuber lo conocía tanto que sin preguntarle nada advirtió en su cara la sombra de este pensamiento.
(...)
El uno al otro al oído se confesaban todo lo que habían callado a lo largo de los aos, se asombraban y hasta se enorgullecían de todo el tiempo que llevaban conociéndose.
(...)
Por reserva o simple torpeza masculina nuestras conversaciones rara vez tocaban asuntos personales.
(...)
Ahora ya no es posible aquella sensación de absoluta lejanía, que solo remediaban las cartas y las llamadas muy caras de teléfono fijo. 

I el temps va anar passant i els avatars de la vida els va anar distanciant, però ara hi ha un fugaç retrobament:
Es en las caras de los demás y no en el espejo donde uno ve el paso del tiempo.
(...)
Yo hablaba sin reserva y sin amargura. Al cabo de tanto tiempo aquel casi desconocido veinte años mayor que yo con el que me encontraba de tarde en tarde para almorzar, y con el que en realidad no tenia muchas cosas en común, ni por educación, ni por origen social, era mi único amigo.
(...)
El vino y la lengua española nos permitían libertades expresivas que los dos teníamos igualmente vedadas en nuestros lugares de trabajo.

I ja, poca cosa resta, excepte el punt de vista d'ella en aquest retrobament confús, accidentat, i ja sense futur:
Fueron las manos lo primero que él miró, después de los ojos, juntas en el regazo, apretadas para contener o disimular el temblor insidioso. (…) Abrió la boca y tomó aire, pero movió los labios sin que se formara ninguna palabra.
(...)
-Dijiste que volverías pronto y has tardado cincuenta años.
-Cuarenta y siete en realidad.
-No he dejado de acordarme de ninguno de tus cumpleaños.
-Podías haberme escrito…

Però hi ha quelcom ocult en aquest retrobament, un secret que es desvetlla, un prec que no tindrà resposta, per por, per covardia, per amor...?:
-Ayúdame -dijo-, ayúdame. -Y él al principio no comprendía.
-A qué quieres que te ayude.
-Ayúdame a morir. No puede ayudarme nadie más que tú. 
(...)
El dormitorio estaba en penumbra. Olía tristemente a enfermedad, a medicinas, a ácido úrico, a vejez. En ese dormitorio él había estado una sola vez hacia casi medio siglo. 





                                   Per si n'hi ha que es demani d'on sorgeix el títol, 
                                    em permeto afegir el poema del què pren el nom. 
                                               Espero que el gaudiu també.
YA NO
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
ás que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
o me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

                                                               Idea Vilariño (18/08/1920-28/04/2009)

 

 

No te veré morir
Antonio Muñoz Molina
238 páginas

dissabte, 22 de novembre del 2025

Plenilunio

Lluna plena 
A la Vall d'en Bas

Creieu o no en la influència de la lluna, aquest relat, que en el seu moment es va portar al cinema, segur que us encantarà.
No puc ni remotament fer un resum sense copsar tota la intenció i la riquesa de llenguatge que conté el llibre, així que em limitaré a recollir algunes frases que m'han semblat més colpidores o amb més intenció.....

El resum superficial de la història és potser senzill de fer: Un inspector, procedent del País Basc on ha estat amenaçat de mort, arriba a una petita ciutat de províncies per investigar un crim i un intent frustrat, ambdós casos amb nenes com a víctimes, que ha succeït mentre la lluna es trobava en Pleniluni. Està casat, i ara, la seva dona, presa d'un estat nerviós intens, està hospitalitzada. 

Però el que hi conté el relat és molt més, i més interessant.

Ara entrem en matèria, coneixent a l'inspector:
El inspector buscaba la mirada de alguien que había visto algo demasiado monstruoso para ser suavizado o desdibujado por el olvido, unos ojos en los que tenía que perdurar algún rasgo o alguna consecuencia del crimen, unas pupilas en las que pudiera descubrirse la culpa sin vacilación, tan solo escrutándolas, igual que reconocen los médicos los signos de una enfermedad acercándoles una linterna diminuta. 
(...)
Tenía que encontrar la cara de un desconocido para castigarlo porque había matado y para impedir que volviera a matar, pero quería encontrarla sobre todo para mirarlo a los ojos y concederse durante unos segundos o minutos un arrebato de amenaza, para atrapar a ese individuo por las solapas o por el cuello de la camisa y mirarlo al fondo de los ojos desde muy cerca y golpearle la cabeza contra la pared, para que se muriera de miedo, para que se meara, como se meaban tantos años atrás en las comisarías los estudiantes, los detenidos políticos.

Un paper rellevant el trobem en "El Padre Orduña" antic conegut de l'inspector quan, de petit va ser dut a la residència de la que era director i responsable total aquest sacerdot:
El padre Orduña, que era indiferente a las comodidades, lo era más todavía a la decoración. (…) Despojada de todo, su pequeña vivienda, tan angosta como un piso en una barriada obrera, tenia algo de museo involuntario de otro tiempo.
(...)
Ahora no lo visitaba casi nadie, y sus únicos contactos regulares con el mundo exterior eran las confesiones a las que seguía dedicando una parte de la mañana, después de su misa, la primera del día, a las siete y media.
(...)
Entonces a nadie se le ocurría pensar que un cura fuera rojo. (…) Queríamos enseñarles oficios dignos a los hijos de los pobres, y durante años lo hicimos, en la medida de nuestras fuerzas.
(...)
-Algo tenemos tú y yo en común, y es que a mi también me llamaron traidor -en la voz del padre Orduña volvía a haber una entonación de ternura-. 

I no hi pot mancar la referència a la primera nena que va morir a mans de l'assassí:
Qué habría visto su asesino mientras la sofocaba, qué recuerdo llevará ahora mismo en su conciencia, a cualquier parte donde vaya, tal vez incluso en sueños, qué estará sintiendo la niña al final.
(...)
Cada cual con su secreto escondido en el alma, royéndole el corazón, inaccesible siempre, no sólo para los desconocidos, sino para quienes están más cerca.
(...)
Fátima era una ausencia más que un recuerdo.
(...)
Era la mesa en la que había estado sentada desde el principio de curso.
(...)
Si no hubiera tenido que ir a la papelería a comprar la cartulina azul y los lápices de colores, si su padre no la hubiese dejado, si su madre, que al irse de compras le había preguntado si quería acompañarla, hubiera insistido un poco más… 

No podem oblidar que l'inspector viu sota l'amenaça de mort feta pel grup terrorista, i que per precaució, s'ha vist obligat a abandonar el País Basc i a viure adoptant estrictes mesures de seguretat:
Un día el inspector vio su propia cara en el telediario.  
(...)
Vio su propia cara en la pantalla del televisor, pero la imagen no duró más de un segundo, y en cualquier caso ésa fue la última vez que hubo referencias a la muerte de la niña en el telediario.

I com no tot ha de ser forçosament intriga, també hi ha una escletxa per l'amor, o el desig, o la passió..., i és que hi ha una mestra, soltera i mare, entregada a la seva feina, però encara desitjable i desitjosa:
Se había dado a sí misma un plazo inapelable, una tregua que ya no renovaría más, como había hecho otras veces, tantos años. 
(...)
Se había prometido o exigido a sí misma que aquél sería su último curso en la ciudad.
(...)
Hubiera querido casarse, si no de largo, al menos sí de blanco, con falda corta, tacones altos y medias de seda, y en el fondo de sí misma no le habría importado casarse por la iglesia.
(...)
Ahora, a los treinta y siete años, descubría cosas de sí misma que habían afectado mucho su vida sin que ella las hubiera comprendido o aceptado, y muchas veces ni siquiera percibido.

Però paga la pena que ens detinguem en l'acurat retrat que l'autor ens fa de l'assassí:
Su vida entera, su conciencia, su voluntad, se resumían ya en una sola interrogación, inmóvil y fanática.
 (…) 
Prefería no saber mucho más de sí mismo.
(...)
Él puede decir, en el secreto de su impunidad, “Yo sé quién soy”, él sabe que ha raptado y ha matado, y tal vez piensa o sabe también que esa íntima confesión no contiene ningún peligro, sabe que no hay testigos, salvo una mujer que no es capaz de recordar su cara, tan sólo la sangre que le brotaba de la mano izquierda y que él se chupaba.
(...)
Siempre encerrándose, como a los doce años, en la oscuridad y debajo de las mantas y procurando no hacer ruido con los muelles del somier.

La descripció segueix, inclou matisos i petits detalls que aporten més i més motius de rebuig, mai de commiseració, vers el personatge:
Traga saliva, ha apretado demasiado los dientes y ahora al sabor de la saliva y del anís desleído en ella se mezcla el de la sangre, igual que se le mezcla la intensidad del recuerdo.
(...)
Pero nadie lo sabe, parece mentira, da risa, todos buscando, los periodistas y los policías, todos esos gilipollas venidos de Madrid y de Sevilla y dicen que hasta del extranjero, acampados en la plaza, debajo de la estatua.
(...)
Así que mejor lavarlo todo, se lava y se estrena, como decía el anuncio (…) y luego no queda ningún olor, entra uno en la ducha a las dos de la madrugada.
(...)
Pero esa noche no era igual que todas, y no sólo por lo que él sabía y no sabe nadie más en el mundo. 




Lluna plena
A la Vall d'en Bas


“Fue por culpa de la luna”, dijo, todavía con la cara tapada, los dedos velándola como una celosía, “me emborrachaba y la luna me hacía pensar cosas raras”. 
(…) 
Salió de la furgoneta, parcialmente ajeno a sus actos, casi viéndose desde fuera, una parte de él inmóvil o pasiva y la otra avanzando…
(...)
Quieto, dijo una voz, no te muevas, no des ni un paso, y de la luz amarilla de las linternas emergió una pistola. Echó a un lado la cara, cerró los ojos y levantó lentamente las manos, aunque nadie se lo había ordenado.
(...)
“Yo no fui. Fueron mis manos, fue mi cuerpo, pero yo no. Fue el demonio. El Enemigo. Él se había apoderado de mí. Léalo en el Libro. Aquí viene explicado todo. Yo soy inocente…” 

Però, aquest no és ben bé el final...


Plenilunio
Antonio Muñoz Molina
429 páginas