dilluns, 7 de juliol de 2014

El futuro es un país extraño.

Malgrat que, segons el meu parer, aquesta obra no està tant reeixida com "Por el bien del Imperio", que en seu moment ja vaig comentar en aquest mateix bloc,  tampoc no deixa indiferent i si concedim credibilitat a les paraules del professor Josep Fontana ens presenta un panorama desolador i ens augura un futur proper i segurament més llunyà totalment depriment i descoratjador.

Fa esment a la situació política i social d'España en diverses ocasions; cap d'elles amb un to afalagador:


Lo que los ciudadanos españoles pagan hoy con recortes, paro y sacrificios son las deudas gigantescas de unas entidades financieras que comprometieron sus recursos en inversiones de riesgo para poder repartir beneficions y comisiones a sus dirigentes y a unos cómplices políticos que primero les dejaron hacer y después aceptaron que fuese el estado quien asumiese el problema de bancos y cajas, pero no de los millares de familias que han sido deshauciadas en cuanto la crisis engendrada por los especuladores les ha dejado sin recursos para pagar las hipotecas. 
(...)
A semejanza de Portugal, el gobierno español del Partido Popular se ha entregado ciegamente a una austeridad llevada hasta la obcecación. 


I si esperàvem que sense conscienciar-nos, ni actuar encara podríem albirar un bri d'esperança en el futur, en Fontana s'encarrega de deixar-nos-ho ben clar: 

Un mundo con más de mil millones de hambrientos y parados no puede esperarse que siga resignándose indefinidamente a verse condenado a una vida cada vez peor en nombre de las necesidades de un sistema del que solo se beneficia una minoría, y cuya voracidad para acumular beneficios a corto plazo le ha llevado a ignorar no solo el hambre de hoy, sino el agravamiento que en un manyana cada vez más próximo puede producir el cambio climático. (...) El de comienzos del siglo XXI es un mundo con muchas frustraciones y mucho rencor acumulados, que pueden prender en el momento más inesperado.


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