dimarts, 10 de març del 2026

Elegia:

Ens trobem amb la narració acurada de la història d'un home que acaba de morir. 
I com resulta previsible, tot comença amb l'enterrament:
Alrededor de la tumba, en el ruinoso cementerio, estaban algunos de sus antiguos colegas publicitarios de Nueva York, que recordaron su energía y su originalidad y le dijeron a su hija Nancy, que trabajar con él había sido un gran placer.
(...)
La última en acercarse al ataúd fue la enfermera privada. (…) La ceremonia había terminado. No había habido nada memorable. 





I ja, a partir d'aquest moment, en què tothom abandona el cementiri, mentre els empleats acaben la seva feina, tot acaba i, d'alguna manera, tot comença també:
En cuestión de minutos todos se habían marchado, con paso cansino y lágrimas en los ojos se habían alejado de la actividad menos predilecta de nuestra especie, y él se quedó allí. 

Si repassem la seva vida, potser hi trobarem quelcom d'extraordinari o potser serà una més, amb els daltabaixos de qualsevol vida comú:
De niño le habían extirpado las amígdalas en el hospital, pero por lo demás nunca había vuelto allí. Ahora iba a permanecer ingresado cuatro días y cuatro noches.

I en llegir-ho, he tractat de recordar quin havia estat "el primer mort de la meva vida" i val a dir que malgrat n'hi va haver més d'una defunció al meu voltant, mai no havia vist un difunt fins que va morir la meva mare. I va ser aleshores, que de manera inconscient vaig negar tossudament la realitat del cadàver que tenia al davant, mentre m'entossudia a repetir que la veia i sentia respirar. Però aquesta seria una altra història:
El primer muerto de su vida fue aquel cadáver hinchado, el segundo el muchacho de la cama vecina.

Coneixem l'evolució de la malaltia final del nostre protagonista:
El malestar comenzó unos días después de su regreso a casa, tras un mes de vacaciones tan dichoso como no había disfrutado desde que la familia veraneara en la costa de Jersey antes de la guerra.
(...)
La siguiente vez que vio al cirujano fue en el quirófano. Se había cambiado el esmoquin por una bata quirúrgica.
(...)
Cuando volvió a casa estaba tan débil que apenas pudo subir el corto tramo de escaleras hasta el piso. 

Bé, tot plegat, va ser una experiència lamentable, però la recuperació malgrat que lenta va ser positiva i, gairebé, tot ha quedat oblidat.
Fins que, un dia el cor comença a donar senyals d'un funcionament anormal:
Transcurrieron veintidós años. Veintidós años de excelente salud y una ilimitada confianza en sí mismo que genera sentirse en buena forma…
(...)
Le parecía absurdo acabar como candidato a someterse a cirugía cardiaca. (…) Sin embargo, no pudo terminar el primer largo sin desviarse a un lado de la piscina y sujetarse allí, falto por completo de respiración.
(...)
La operación se prolongó durante siete horas.

Tot transcorre de manera gairebé previsible i l'autor ens ho relata pràcticament fil per randa, per, com altres cops, jo em permeto fer un salt, fins a l'any següent i assistim a l'inexorable deteriorament del protagonista:
Un año después de la inserción del “stent” renal, le operaron para eliminar otra obstrucción importante, esta vez en la arteria carótida izquierda.
(...)
Thomas Jefferson, aún era solo sexagenario cuando su salud empezó a resentirse y su cuerpo parecía constantemente amenazado.
(...)
Un año después de que le hubieran operado de la arteria carótida le hicieron un angiograma en el que el médico descubrió que había sufrido un ataque cardíaco silencioso. (…) Como siempre, a fin de mantener la mente ocupada en otra cosa, recordó la tienda de su padre y los nombres de las nueve marcas de relojes de pulsera y las siete de otros tipos de relojes.
(...)
Al año siguiente de los tres “stents” volvió a la mesa de operaciones, inconsciente durante un breve tiempo mientras le insertaban de manera permanente un desfibrilador.

I em detinc per donar-li veu, perquè les seves reflexions vers el dolor m'han semblat del tot encertades: 
El dolor hace que sientas miedo de ti misma. La completa otredad de todo ello es algo espantoso.

I és aleshores que comença a planificar el futur, que ja intueix que probablement serà curt, però ha decidit aprofitar-lo:
Pero ahora vendería el apartamento y trataría de encontrar uno en Nueva York.
(...)
Se había divorciado tres veces (…) A partir de entonces debería arreglárselas siempre solo.
(...)
Normalmente su deliberada independencia constituía su mayor fortaleza. 
(...)
Durante el mes anterior, él había estado entre los deudos de dos entierros en dos cementerios distintos
(...)
Un miércoles, a primera hora de la mañana, ingresó en el hospital para someterse a la operación de la carótida derecha. 

… no se despertó. Paro cardíaco.
Ya no existía, liberado de ser,
entrando en la nada sin saberlo siquiera.
Tal como había temido desde el principio.
           

                                                
I la casualitat ha volgut que, mentre escrivia aquesta publicació, m'ha arribat un interessat correu des de la plataforma del "Dret a morir dignament" de la qual sóc sòcia i, no m'he pogut estar de compartir-lo, per si pot ser del vostre interès. 


 

 

Elegía
Philip Roth
Traducción de Jordi Fibla

  

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada