dijous, 8 d’agost de 2019

Los girasoles ciegos



PÚBLICO
Los girasoles ciegos ya no formará parte del contenido para selectividad, pese a que hace justo un mes un fragmento extraído de esta obra emblemática de Alberto Méndez caía en la primera jornada de la Prueba de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (PEvAU) –antigua Selectividad–.
https://www.lavozdelsur.es/la-junta-obvia-la-represion-franquista-y-suprime-los-girasoles-ciegos-de-las-lecturas-de-bachillerato/

Tot va ser llegir aquesta notícia, que prèviament havia escoltat en les notícies, i consultar si aquest llibre el tenien a la Biblioteca. Oh, sorpresa, el tenien!! Doncs cap al sarró "Los girasoles ciegos" d'un per mi desconegut Alberto Méndez que, val a dir, m'ha sorprès de manera positiva.

L'argument parla de derrotes, no d'una sola i única, sinó de diferents derrotes:

Primera derrota: 1939 o Si el corazón pensara dejaría de latir:

Un capità, irònicament potser, anomenat Alegria, que decideix desertar just en un moment que el seu bàndol, els rebels estan just a les portes de consolidar la seva victòria.

El per què ho fa no queda prou clar en el desenvolupament de la història, però el cert que aquesta decisió li durà no pocs mal de cap i és que ell: Fue un estudiante sin brillo pero tenaz (…) se unió al ejército sublevado en 1936 porque así defendía lo que había sido siempre suyo. (…) Su guerra fue estibar, distribuir, ordenar, repartir y administrar todo lo preciso para que otros matara, murieran y venciera a un enemigo al que nunca vio de cerca aunque estaba siempre allí, como un paisaje, cada vez más estático, cada vez más petrificado.
Però, és clar, la seva decisió de lliurar-se al bàndol republicà el fa sospitós un cop alliberat: Un desertor es un enemigo que ha dejado de serlo; un rendido es un enemigo derrotado, pero sigue siendo un enemigo. Alegría insistió varias veces sobre ello cuando fue acusado de traición. 
En definitiva: Ahora sabremos que el capitán Alegría eligió su propia muerte a ciegas, sin mirar el rostro furibundo del futuro que aguarda a las vidas trazadas al contrario.

Segunda derrota: 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido:

Possiblement l'episodi més impactant: Durant la fugida, la dona embarassada d'una jove parella es posa de part i dona a llum un petit mentre ella perd la vida. El company, totalment destrossat, la reverencia mentre mira el petit amb impotència i despit. Tot i això, el commou el seu plor i lluita desesperadament  i de manera infructuosa, per servar-li la vida.
Temps després un pastor trobarà les tres funestes despulles i un quadern a partir del qual pot reconstruir la trista història:

Con un lápiz y un papel me lancé al campo de batalla y de mi cuerpo surgieron palabras a borbones que consolaron a los heridos y del consuelo que yo dibujaba salieron generales bestiales que justificaron los heridos. (…) Y yo, en medio, con mi poesía. 
(...)
Tengo la sensación de que todo terminará cuando se me termine el cuaderno. Por eso escribo sólo de tarde en tarde. Mi lápiz también debió de perder la guerra y probablemente la última palabra que escribirá será “melancolía”.
(...)
¿Cómo se corrige el error de estar vivo? ¡He visto muchos muertos pero no he aprendido cómo se muere uno!
(...)
Un cadáver, al cabo de tres días, es un mineral sin la humedad del aliento, sin la fragilidad de las flores. Ni siquiera es algo indefenso.  Es algo que no puede sentirse acorralado y, sin embargo, se agazapa como si quisiera pasar desapercibido. Un cadáver, al cabo de tres días, es sólo soledad y ni siquiera tiene el don de la tristeza.  

Tercera derrota: 1941 o El idioma de los muertos:

Una història que lligarà tangencialment amb la primera de les derrotes. Aquest cop es tracta d'un presoner, que en el seu moment va conèixer el capità Alegria, quan és interrogat respecte a un militar executat per l'exèrcit republicà, decideix mentir per salvar o potser allargar la seva vida, i ofereix un relat que res té a veure amb la realitat, fins que arriba un moment que se sent incapaç de sostenir la mentida:

Habían interrogado y condenado a muerte a cientos de enemigos de la patria y a todos ellos se les había preguntado en algún momento si habían conocido a Miguel Eymar. La respuesta siempre había sido la misma y ahora, de repente, no sabían qué hacer con la contestación de Juan Senra.
(...)
Las vidas larvadas en las prisiones reconstruyen con tal urgencia un historial de afectos, de recuerdos agolpados en el tiempo, que los propios presos se sorprenden de que, para generar los afectos anteriores, los de fuera, se necesite toda una vida vivida intensamente.
(...)
Ella (la mare del difunt) le contaba anécdotas de su hijo a cambio de las mentiras de Juan.

Cuarta derrota: 1942 0 Los girasoles ciegos:

Aquest relat que posa fi al llibre i de la que pren el nom, està escrita des del punt de vista d'un nen, i és la història del seu pare, un republicà que ha restat amagat a casa seva, mentre la dona i el fill tracten de sobreviure tot mantenint el secret, fins que un dia, quan tot just la situació ja és tan aclaparadora que resultat insostenible, decideixen que marxaran lluny tots tres. Les coses no surten com havien previst, i davant d'una situació d'assetjament a l'esposa, el marit decideix sortir del seu amagatall en un moment massa compromès:

Probablemente los hechos ocurrieron como otros los cuentan, pero yo los reconozco sólo como un paisaje donde viven mis recuerdos.
(...) 
Entre todos los ruidos, entre todas las voces, entre todas las expresiones de vida a nuestro alrededor, mi padre, mi madre y yo teníamos perfectamente catalogados los que presagiaban peligro y los que reflejaban rutina.
(...)
Era tarde y era sábado. El ascensor se detuvo en el tercero. El silencio se transformo en quietud.
(...)
Mientras otros niños creían en la Virgen o en Franco, o en el Papa o en la Patria, yo creía en mis secretos.

Després d'haver-lo llegit encara trobo més incomprensible que es veti la lectura als joves, són aquests els que, amb més motiu cal que coneguin la veritat i servin el record, perquè, com diu l'autor:

Que alguien quiera matarme no por lo que he hecho, sino por lo que pienso… y, lo que es peor, si quiero pensar lo que pienso, tendré que desear que mueran otros por lo que piensan ellos. Yo no quiero que nuestros hijos tengan que matar o morir por lo que piensan.


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