dimecres, 25 de març de 2020

La escritura o la vida




Després de llegir "El llarg viatge" era gairebé obligada la lectura de "La Escritura o La Vida" del mateix Jorge Semprún, que en aquest volum ens parla de la seva reclusió al camp de Buchenwald, dels dies de l'alliberació del camp, i segons el meu parer, tracta de tancar el cercle:


Mi estado de salud era bueno al llegar a Buchenwald. Y sabía alemán. Era incluso el único deportado español que conocía la lengua de los amos, el único, por tanto, que podía ser destinado a un kommando de trabajo administrativo.
(...)
Estamos a 12 de abril de 1945, el día siguiente de la liberación de Buchenwald. La historia está fresca, en definitiva. No hace ninguna falta un esfuerzo particular de memoria. 
(...)
Pero no parecía que hubiera supervivientes aquel famoso 14 de abril de 1945. Todos los deportados aún válidos debían de haber salido huyendo del barracón en cuanto les llegó la noticia de la liberación del campo. 
(...)
El 26 de abril es el día que Yves Darriet vino a buscarme para conducirme a Eisenach: mi último día en Buchenwald.

He llegit que entre d'altres, el seu germà Carlos va escriure que Jorge havia estat un kapo en el camp de concentració, amb aquestes dures paraules: “el único kapo conocido, o sea con éxito de ventas, que ha escrito sus memorias de deportado”. Evidentment jo només em referiré a les meves impressions després de llegir el seu relat, però per qui estigui interessat, a anar més enllà, només ha de seguir l'enllaç.

Avançant en la lectura, Jorge Semprún ens relata el seu retorn a casa i els dies posteriors:

Desde hace dos años, yo vivía sin rostro. No hay espejos en Buchenwald. Veía mi cuerpo, su delgadez creciente, una vez por semana, en las duchas. Ningún rostro, sobre ese cuerpo irrisorio. (…) Pero no me preocupaban estos detalles.
(...)
No estaba seguro de ser un superviviente de verdad. Había atravesado la muerte, ésta había sido una experiencia de mi vida. (…) El caso es que no era un sentimiento de culpabilidad lo que me embargaba (…) No hace ninguna falta haber conocido los campos de concentración para conocer la angustia de vivir. 
(...)
Todo el mundo se desvivía para colmar al aparecido que yo era. Me dejaba querer e intentaba escribir. (…) Tenía que escoger entre la escritura y la vida, había escogido ésta. Había escogido una prolongada cura de afasia, de amnesia deliberada, para sobrevivir. 

I com he dit més amunt, sembla que d'alguna manera ha pogut tancar el cercle, però això és quelcom que possiblement mai no s'acaba d'aconseguir:

Había sobrevalorado mis fuerzas. Había pensado que iba a poder volver a la vida, olvidar en el vivir cotidiano los años de Buchenwald, dejar de tenerlos en cuenta en mis conversaciones, mis amistades, y llevar a buen fin, pese a todo, el proyecto de escritura que tanto me interesaba.
(...)
Así, el 11 de abril de 1987, aniversario de la liberación de Buchenwald, había acabado por encontrarme de nuevo conmigo mismo. 


1 comentari:

  1. De ben segur, que una experiència d'aquesta mena mai es deu acabar de pair del tot.

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